La anorexia es más frecuente en niñas y en mujeres. Sin
embargo, cada vez más, los niños y los hombres presentan trastornos de la
alimentación, que, posiblemente, están relacionados con el aumento de las
presiones sociales.
La anorexia también es más frecuente en adolescentes. De todas maneras, este trastorno de la alimentación puede presentarse en personas de cualquier edad, si bien es poco frecuente en mayores de 40. Los adolescentes pueden presentar un riesgo mayor debido a todos los cambios corporales que atraviesan en la pubertad. También es posible que enfrenten mayor presión de grupo y que sean más sensibles a las críticas o incluso a comentarios casuales sobre el peso o la figura.
Ciertos factores aumentan el riesgo de sufrir anorexia,
por ejemplo:
- Genética. Los
cambios en genes específicos pueden hacer que ciertas personas tengan un riesgo
mayor de sufrir anorexia. Aquellos que tienen un familiar de primer grado
(padre, hermano o hijo) que haya padecido el trastorno presentan un riesgo
mucho mayor de tener anorexia.
- Dieta
y hambre. Estar a dieta es un factor de riesgo de padecer un
trastorno de la alimentación. Existen pruebas contundentes de que muchos de los
síntomas de la anorexia, en realidad, son síntomas de hambre. El hambre afecta
el cerebro e influye en los cambios del estado de ánimo, la rigidez en el
pensamiento, la ansiedad y la reducción del apetito. El hambre y el
adelgazamiento pueden cambiar la menara en la que funciona el cerebro en
personas vulnerables, lo cual puede perpetuar las conductas alimentarias
restrictivas y dificultar el regreso a los hábitos alimentarios normales.
- Transiciones. Ya
sea cambiar de escuela, casa o trabajo, cortar una relación o la muerte o
enfermedad de un ser querido, los cambios pueden causar estrés emocional y
aumentar el riesgo de anorexia.

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